miércoles, 31 de mayo de 2017

Hay doce meses en un año y cuatro estaciones climáticas


Azael Alberto Vigil 

© 2017



Las cuatro estaciones del año
Comienzan en invierno y terminan en otoño.

Diciembre, enero y febrero: invierno
Tengo anotado en mi cuaderno.

Marzo, abril y mayo: primavera
Hojas verdes y flores por doquiera.

Junio, julio y agosto: verano
Playa, sol y calor humano.

Septiembre, octubre y noviembre: otoño
Es la última estación del año.


Las cuatro estaciones del año cada una comienzan respectivamente cuando el sol se encuentra en los equinoccios y en los solsticios. Sin embargo, en las regiones cerca del ecuador solo existen dos estaciones: época lluviosa (invierno) y época de sequía (verano).

Actividad: Busca en el diccionario el significado de equinoccio, solsticio y ecuador, luego puedes agregar los significados a Los Bloguitos como comentario.


martes, 30 de mayo de 2017

ICONO DE LA LECTURA


Graciela Lecube Chavez

© 2017





"Me conocen como Profesor Lechuza
pero prefiero ser el Maestro Lechuzón,
porque es un nombre que mete miedo
y promete con dar más de un coscorrón.

"Con mis espejuelos de armazón redondo
y toga negra cual icono de la educación,
simbolizo orgulloso a los que leen mucho
como juego, cultura, alimento y diversión.

"Y si los libros son tan importantes como
esas leyes que se firman con una pluma
que nunca más se vuelve a usar, lo mismo
haré con mis ojitos: ¡a leer y a la cuna!"


lunes, 29 de mayo de 2017

La Luna y el Sol





Hace muchísimo tiempo, la Luna quiso quedarse de día para ver que ocurría y descubrió a los niños en los parques y en las plazas, siempre existieron los parques y las plazas para los más pequeños, y sintió su corazón de madre rebosante de amor lunar; pero el Sol se enojó tanto que la echó furioso haciéndola llorar gotas plateadas, que se transformaron en maravillosas cascadas. 


La Luna, que se había enamorado de los niños, pensó que para poder verlos tenía que hablar seriamente con el Sol y ofrecerle un negocio; le ofreció pagarle con estrellas, o alguna constelación lejana o la vía láctea completa, con tal que la dejara mirar. Pero el Sol, que es muy, pero muy odioso y se cree el Rey de todo el Universo, se volvió a negar y la hizo llorar de nuevo, fue cuando se formaron los hielos eternos. 


La Luna insistió, insistió y ofreció entonces unas pequeñas lunas de regalo, que andaban girando alrededor de un hermoso planeta llamado Saturno, a eso le agregó el famoso Lucero de Belén. Pero el Sol, se siguió negando. 


Entonces la Luna se enojó y se puso delante de él tapándolo y el Sol por un rato quedó sin poder llegar a iluminar la tierra, así se produjo el primer Eclipse. Cuando la Luna pensó que ya era suficiente castigo para el orgulloso, se corrió dejándolo nuevamente brillar; pero él estaba tan, pero tan asustado, que aceptó gustoso que algunos días estuviera junto a él en el cielo, para que pudiera curiosear y ver a todos los niños del mundo jugar. 


Son los días en que milagrosamente podemos ver a la Luna y el Sol juntos en el cielo.


María Magdalena Gabetta
Copyright 2017

domingo, 28 de mayo de 2017

Adivinanzas



Siempre andamos por el suelo
de alcobas y de salones
y en historias orientales
hasta hacemos algún vuelo.

La respuesta se dará el próximo domingo.




Respuesta de la adivinanza anterior



A la entrada de tu casa
algo suena si lo aprietan
y tu sales presurosa
a abrir deprisa la puerta.

El timbre





                         
Para más adivinanzas visita 


sábado, 27 de mayo de 2017

ME QUIERO CONOCER


Graciela Lecube-Chavez

© 2017



Cuando era nenita, el tiempo
no pasaba queriendo crecer
y ahora que soy vieja
lloro por volver.

*

Mi nariz no tiene perfil
de chiquita que es
y de sombra carece
cuando huele una nuez.

*

Por saber si tenía doble
cara como los demás,
me estiré tanto la piel
hasta que no pude más.

*

Sin darme cuenta al hacerlo,
mi boca habla, come y besa,
y por ser tan desordenada
con ella misma se tropieza.

*

Me miras, te miro, nos miramos,
y mucho me gusta lo que veo.
Tus ojitos oscuros y los míos azules
hacen un dúo extraño pero sincero.


jueves, 25 de mayo de 2017

Cuentos Infantiles

Estos cuentos han sido seleccionados y adaptados especialmente para los niños que están aprendiendo a leer. Los cuentos han sido adaptados por Lilly C. de Cueto y Virginia Taboada de Wrobel. El ilustrador es Daniel Sánchez Davey.


Para leer el libro hazle click aquí.

Con el botón (+) podrás leer el libro mucho mejor. Usa el botón (-->) para voltear las páginas

miércoles, 24 de mayo de 2017

Entrevista a la escritora Amy Costales



1. Cuéntale a los chicos donde naciste y cómo es ese lugar.

Nací en las afueras de Cleveland, Ohio en un barrio cerca de un río donde jugaba siempre. Después me mudé a España, donde tenía de compañero un campo inmenso. De adolescente, me mudé a California, donde paseaba en el cerro y en la playa.


2. ¿Los libros te acompañaron siempre?

Los libros llegaron a ser mis buenos compañeros cuando me mudé a España. Primero porque no hablaba español y no tenía amigos. Me sentía sola. Los primeros meses leía todo el día. Nunca dejé de leer después de eso.


3. ¿Quién te inculcó la lectura?

Mi hermana mayor. Siempre leía, y se reía. Su ejemplo me hizo leer. También me leía libros y me prestaba libros. Siempre leíamos y compartíamos, hasta que nos graduamos de la universidad y ya no vivíamos cerca la una de la otra.


4. ¿Escribes desde niña?
Desde niña. Mi primer libro fue sobre Elvis Presley, mi ídolo cuando tenía siete años.
5. ¿Escribes luego de ver una situación u oírla? ¿O la imaginas?
Creo después de sentir algo profundo por una experiencia vivida. Nunca viene sólo de mi imaginación. Escribo de mi vida. A veces alguien me cuenta algo que inspira una idea, pero siempre conectada con algo que ya tenía pensado.


6. ¿Escribes poemas?
Sí. Empecé con poemas y mi tercer libro es un poema. Son más difíciles de publicar que la prosa.


7. ¿Qué sueños tenías de niña?
De niña tenía dos sueños; ser maestra y ser escritora. He logrado esos dos sueños.


8. Envía un mensaje o saludo a los chicos que leerán tu entrevista en Los Bloguitos.

Les quiero decir que sueñen y que logren sus sueños importantes. No todos los sueños se hacen realidad, pero vale la pena luchar para alcanzar aquellos que realmente quieren lograr.

Muchas gracias Amy. Un placer saber de ti.

Leticia Teresa Pontoni.

martes, 23 de mayo de 2017

POEMA ESPECIAL


Porque El Maestro es después de La Madre
el ser que más contribuye en nuestras vidas,
les obsequio este POEMA ESPECIAL en mayo.


MAESTRA QUERIDA

Graciela Lecube-Chavez

© 2017



Mis maestros fueron dedicados,
cariñosos y bien preparados
pero Natividad Vila-la maestra
de Luisa, mi hermana mayor-
se llevó la corona y mi corazón.
Para ir con su nombre tan lindo
vino al mundo con cutis de miel
y nácar, rizos negros brillantes,
ojos azules de cielo transparente
y la voz igualita a la de un ángel
para enmarcar frases como ésta:
"Gracielita, si recitas un poema
como tanto me gusta, te haré
un pastel de manzana y canela
porque quisiera oírte declamar
hasta el día que me muera".
Y así fue. Ella se murió cuando
tenía y yo seguí diciendo versos
como ella tanto lo quería.

*

"El maestro mediocre repite,
el maestro bueno explica,
el maestro superior demuestra
y el maestro magnífico inspira".

William Arthur Ward
Educador estadounidense
1921-1994


lunes, 22 de mayo de 2017

La Hormiga Soledad y el Elefante Macrobio


Azael Alberto Vigil 

© 2017

En una selva inmensa llamada Brooklyn, localizada en el país de la imaginación, por pura casualidad o por cosas del destino, de pronto se encuentran el elefante Macrobio y la hormiguita Soledad.

-¡Apártate de mi camino sino quieres morir aplastada hormiga enana y débil! ¿A poco eres ciega y no miras como yo soy de grandotote y fuerte?- Grita el elefante Macrobio molesto y malhumorado, listo para aplastar a Soledad con una pata. Echaba humo de cólera.

La hormiguita Soledad que por ahí andaba buscando alimentos para sus hijitos, se asustó al oír aquella voz de trueno amenazante. Apenas logró contestar:

-Disculpe señor elefante, pero sí soy un poco cieguita. Tan solo ando colectando alimentos para mis hijitos que tienen días de no comer nada. Por favor no me haga daño. No quise molestarlo.-

El elefante Macrobio era conocido y temido por todos en la selva Brooklyniana. Se creía el amo y señor de todos los animales. Abusaba de su tamaño y fuerza y se la pasaba todo el día aterrorizando a los animales mas chicos y débiles.

Casi al borde de la cólera y con inmensas ganas de aplastar a la hormiguita Soledad, el elefante Macrobio pisotea fuerte el piso con las patas delanteras, haciendo temblar toda la selva de Brooklyn y el río Hudson.

-¡Bom-Bom!- Se escuchó por todos lados, ensordeciendo a los animales y haciendo temblar los árboles y asustando a los peces en el río.

La pobrecita hormiga Soledad salió corriendo como alma que lleva el viento, sin darse cuenta que los pocos alimentos que ya había recogido se le cayeron de la bolsa que cargaba en su espalda. Todo un día de trabajo desperdiciado y talvez sus hijitos no tendrían nada que comer hoy, pero por lo menos salvó su vida.

-¡Ja-ja-ja-ja-ja! ¡Ja-ja-ja-ja-ja! -

Se retorcía de la risa el elefante Macrobio al ver la cara de espanto que puso la hormiga antes de salir corriendo. Ese era el pasatiempo favorito de él, burlarse de los animales más débiles y chicos. Quizás por eso no tenía muchos amigos. Era arrogante y antipático.

Un día menos pensado, llegaron unos cazadores a la selva de Brooklyn en busca de un elefante para el Circo de los Vigiles, un famoso circo internacional. Macrobio el elefante se encontraba bañándose en el río, alegremente, cantando y jugando con el agua. Con su largo moco tiraba chorros de agua en el aire y en su espalda, parecía una manguera de bomberos. Estaba feliz contemplando el bello día y disfrutando los rayos del sol que descendían sobre él. De repente, todo cambió. El elefante Macrobio fue capturado y encerrado en una jaula por los hombres cazadores en busca de un elefante para el circo. Ya encerrado en la jaula y sin posibilidades de escapar, Macrobio lloraba sin cesar y no paraba de pedir ayuda.

-¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Ayúdenme por favor! ¡Quiero salir de aquí! ¡Socorro! ¡Socorro!¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Por favor!

Así gritaba Macrobio el elefante, a pulmón abierto, desesperadamente. Pero nadie acudía a ayudarlo, pues no tenía muchos amigos debido a su forma de actuar. La hormiguita Soledad que por ahí andaba en busca de alimentos para sus hijos, fue la única que acudió a ver que era todo el escándalo. Allí estaba Macrobio encerrado en la jaula, llorando ríos de lágrimas, gimiendo como niño tiernito. A la hormiguita se le partió el alma al verlo sufrir tanto, y sin pensarlo dos veces, decidió ayudarlo a escapar. Por su tamaño miniatura, la hormiga pudo introducirse en la cerradura de la jaula y abrir la puerta. Los hombres cazadores no se dieron cuenta y el elefante pudo escapar sano y salvo. Corrió por largo rato, y la hormiga iba prendida de una oreja, disfrutando del galope. Después de largo rato de correr y correr, el elefante para de improviso y le pregunta a la hormiga:

-¿Por qué me ayudaste y no dejaste que me capturaran esos cazadores? Yo he sido muy malo contigo y no creo que me merezca tu cortesía.-

Soledad la hormiga le contesta humilde y educadamente:

-Hoy por ti, mañana por mí, dicen mis padres. Uno nunca sabe cuando va a necesitar a un amigo-

Las sabias palabras de la hormiga golpearon fuerte la conciencia del elefante. A partir de ahí Macrobio comprendió que ser antipático con los demás no tiene nada de ganancias sino solo pérdidas. Pidió disculpas a todos los animales por su comportamiento ignorante y su actitud se volvió positiva y amable. Se volvió camarada de todos, pero la hormiga Soledad se volvió su mejor amiga y confidente. Ahora le ayuda a conseguir alimentos para sus hijitos. Son amigos inseparables.

Si tu alguna vez miras a una hormiguita prendida de una oreja de un elefante, seguro son Macrobio y Soledad galopeando felices por el mundo.


domingo, 21 de mayo de 2017

Adivinanzas



A la entrada de tu casa
algo suena si lo aprietan
y tu sales presurosa
a abrir deprisa la puerta.

La respuesta se dará el próximo domingo.




Respuesta de la adivinanza anterior




Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león.

La  llave




                         
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sábado, 20 de mayo de 2017

CALORCITO, ¿DÓNDE ESTÁS?

 
      
Graciela Lecube Chavez
 
© 2017
 


Calorcito, amiguito, ¿dónde estás?
Te llamo y te vuelvo a llamar
sin oirte contestar. El frío no se va.
Mis pies desnudos, congelados
por tu ausencia, piden a gritos
sus medias de lana para poner
punto final a tanta incomodidad.
Los pobrecitos me dan pena al ver
que tiritan, ansiosos de ir a jugar.
Y yo, que también extraño la playa
para tras la pelota correr, pienso
más tranquilo que vas a regresar.


jueves, 18 de mayo de 2017

El león que se vio en el agua




Un león ve su reflexión en el agua y se asusta al ver una fiera salvaje mirándolo directamente a los ojos. El león tiene mucho miedo de beber el agua. El autor del libro es Idries Shah. Fue ilustrado por Ingrid Rodríguez y traducido por Angélica Villagrán de Gonzales.

Para leer el libro hazle click aquí.


Con el botón (+) podrás leer el libro mucho mejor. Usa el botón (-->) para voltear las páginas



miércoles, 17 de mayo de 2017

Los puntos de las “ies”


Los puntos de las ies
un día se escaparon. 

De todas las palabras
que en el libro encontraron.
Los puntitos aburridos 
un gran viaje comenzaron.
Solo unos palitos
allí nomás quedaron.
Los puntos de las ies
Quisieron esconderse en
otro lugar.
Estaban tan cansadas
de estar allí arriba.
Un día se aburrieron
y nunca más se vieron.
Y un buen día se dijeron:
¿Vamos a pasear?
Nadie lo sabrá.
Solas ellas viajaron.
Y por muchas otras letras
ellas pasaron.
En “paragüitas” fueron
a parar.
Pero no querían allí
descansar.
Y su paseo siguieron
por muchísimos libros
más. 





Leticia Teresa Pontoni
 
Copyright 2017


martes, 16 de mayo de 2017

EL SUBMARINO


Graciela Lecube Chavez

© 2017


De todos los juguetes para varones
mi preferido es el grisáceo submarino,
que largo y estrecho a puros sacudones
avanza entre corales y peces marinos.

Duermo en alta y estrecha "camilla",
de perfil apenas si puedo transitar
y si "algo" se avecina, oigo una cornetilla
tan estridente que quisiera volar.

Si supieras las veces que me veo nadando
en las heladas profundidades del mar,
pero yo no soy niño de quedarse pensando
sino que prefiero reaccionar y actuar.

Me voy a la cocina, de leche lleno ligerito
un vaso bien alto y un trozo de chocolate
le zambullo, que queda flotando quietito
para que de un mordisco no lo arrebate.

Me divierto de lo lindo en este ambiente
donde doy rienda suelta a mi imaginación,
sin torcer ni romper nada de lo que tiente
a formar remolinos de tremenda confusión.

Por eso, me inventé con mucha astucia
un submarino hecho todito de chocolate,
para poner punto final a cualquier angustia
creada por no se qué, trate de lo que se trate.