René Colato Laínez
© 2018

La maestra así nos dijo:
-El trabajo no es difícil
es muy fácil, facilísimo
pero puede ser difícil
si no ponen atención.
Ahora regresen a su lugar
saquen lápiz y crayones
es momento de trabajar
mis queridos corazones.
-Si no hubiera platicado
con mi amiga la de al lado
de comernos un helado,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.
-Si al salón de belleza
no hubiera yo jugado
a trenzas y a peinados,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.
-Si sentado en la alfombra
no hubiera yo agarrado
papelitos aplastados,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.
-Si con los dedos de la mano
no hubiera yo jugado
a policías y soldados,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.
-Si anoche más temprano
yo me hubiera acostado,
este sueño no me hubiera agarrado.
Ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.
-Si al que llegó tarde
no me hubiera yo fijado
que ni siquiera se ha peinado,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.
-¡Niños y niñas!
¿Qué les ha pasado hoy?
les explicaré de nuevo
pero fijense les ruego.
El trabajo no es difícil
es muy fácil, facilísimo
pero puede ser difícil
si no ponen atención.
-Regresamos a las mesas.
Ya prestamos atención
con mucha dedicación.
-¡Maestra, ya lo hemos
terminado!
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