Ayer, cuando comía, me puse a pensar cuál de mis cubiertos era el más capaz. Pincho con el tenedor, corto con el cuchillo y con la cuchara bebo sopitas y como cereal. Pero ninguno es mejor que los dedos de mis manos, que ni pinchan ni cortan o me dejan beber, pero fueron los primeros que me ayudaron a comer.
Comentarios