
Antaño, antes, hace mucho tiempo cuando las mujeres eran llamadas “damas” siempre eran acompañadas por “chaperonas” que nunca las dejaban solas, usaban miriñaques, corsets, rodetes en sus cabellos y se usaban los abanicos. Y cada movimiento o no del abanico tenía su significado y hoy quiero que los aprendamos:
No podían faltar los abanicos en el guardarropas de una dama. Además de usarlos para darse aire en los días de calor, para ocultar la falta de algún diente o para "ventilar" el mal aliento, los abanicos también encerraban secretos mensajes para quienes los supieran leer. Pero cuidado, ¡había que estar atentos para no malinterpretarlos!
En la mano derecha y cerrado: "Busco novio".
En la mano izquierda y cerrado: "Indiferencia" .
Contar las varillas delante de alguien: "Quiero hablar contigo" .
Abrir el abanico y mostrarlo a alguien: "Me gustas mucho" .
Si se lo deja caer intencionalmente: "Soy tu novia" .
Si colocaba el abanico en su sien significaba: “pienso en ti”.
Abanicarse muy de a prisa significaba: “tengo dudas”.
Cerrarlo rápidamente: “Habla con mi padre”.
Apoyarlo sobre el corazón: “Te quiero mucho”.
Darse golpecitos en la mano izquierda: “Me eres simpático”.
Muchas damas los usaron y demostraron con ellos sus sentimientos. Cada época tiene sus cambios. En aquellas épocas no se hablaba mucho, las cosas se callaban.
Leticia Teresa Pontoni
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