
En la localidad de Montecristo situada en Córdoba, Argentina ha sucedido una historia que se debe contar.
Un perro que no olvidó a su dueño sigue allí en la entrada del hospital esperando a alguien que ni regresará, llegó allí cuando su dueño enfermó y fue a pedir ayuda para su dolencia. Derivado a otro hospital de mayor complejidad lo alejó de Alicio, pero lo que el no sabía era que no volvería a ver a su mascota. El dueño fallece y el pobre perrito todavía espera que su dueño aparezca sano y venga a buscarlo.
Así que los vecinos, gente del hospital le dan lugar donde dormir y come gracias a los vecinos y a un negocio para mascotas cuyo dueño le da la comida y agua todos los días.
Un buen final para Alicio, tiene cariño y comida. Pero nadie le puede devolver el cariño de su dueño. El ya no está.
Leticia Teresa Pontoni.
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