Graciela Lecube-Chavez
© 2009

Un pajarito bastante lejos del nido
encontré un día muriéndose de frío,
y sintiendo su dolor como algo mío
lo traté como si lo hubiera conocido.
Sus ojitos parpadearon sorprendidos
de la ternura que como niña le ofrecía,
una niña preocupada que para él tenía
el saber acumulado de los entendidos.
Se dejó hacer sin ofrecer resistencia
hinchando sus plumitas tan suaves,
agradecido de mi enorme paciencia.
Sus ojitos de tranquilidad se cerraban
y cuando los abría, con su piquito
me daba besos dulces como bizcochitos.
© 2009

Un pajarito bastante lejos del nido
encontré un día muriéndose de frío,
y sintiendo su dolor como algo mío
lo traté como si lo hubiera conocido.
Sus ojitos parpadearon sorprendidos
de la ternura que como niña le ofrecía,
una niña preocupada que para él tenía
el saber acumulado de los entendidos.
Se dejó hacer sin ofrecer resistencia
hinchando sus plumitas tan suaves,
agradecido de mi enorme paciencia.
Sus ojitos de tranquilidad se cerraban
y cuando los abría, con su piquito
me daba besos dulces como bizcochitos.
Comentarios
y la del pajarito es
tan tierno que me urge
decirlo. Es padrísimo
para todo niño .
Aurora O. de Chicago