
Si sientes que las fuerzas te abandonan,
y lágrimas tristes asoman calladas.
No temas ni desmayes escucha la voz,
Que viene de Dios.
Pasa por el rostro tus trémulos dedos,
atrapa la lágrima que quiere escapar.
Pónla entre tus palmas abre bien los dedos,
obsérvala atenta y mírala bien.
Verás que una estela de estrellas brillantes,
muy poquito a poco se transforman en una.
En sus cinco puntas traen un mensaje,
un bello consuelo escrito por DIOS.
“No temas, hija(o) ni desmayes,
que te estoy mirando; confía en mi.
Cuidándote siempre, amándote mucho,
te estaré ayudando, te dice tu DIOS”
María a. Pérez Santiago
Autora puertorriqueña
Derechos reservados. (Copyright 2008)
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Leticia Pontoni.