
Por las tardes en mi patio
el cielo se llena de aves.
Vienen a tomar agua
de la fuente y luego parten.
Entre ellos compiten,
se corren y se apuran.
Todos quieren ganar,
y el agua terminar.
La belleza de un pájaro
no se puede comparar.
Son tan frágiles, tan ágiles
y tan dulce su cantar.
Cuidemos a las aves
para que siempre existan.
Y a nuestro cielo lo surquen
con su belleza sin par.
Leticia Teresa Pontoni
Copyright
Todos los derechos reservados
Comentarios