jueves, 31 de octubre de 2013

El Día de los Muertos


Reseña por Ariadna Sánchez

El aroma a flor de cempasúchil inundando cada rincón de la casa es señal de que la festividad del Día de los Muertos esta a la vuelta de la esquina. Los tamales de mole con pollo se empiezan a cocinar. Las tablillas de chocolate chocan con la leche calientita que se convertirá minutos después en un espumeante chocolate de leche. El altar en honor a las personas amadas se planea y se ejecuta con delicadeza. Los cuetes se escuchan quemar en las aceras del barrio. El incienso se quema al tic-tac del reloj y la algarabía se siente en el ambiente. Los niños gritan de alegría mientras las abuelitas con nostalgia recuerdan a sus familiares. La cocina es un lugar donde la tradición cobra vida. Desde el más grande hasta el más chico participa con respeto en esta multicolor celebración en honor a los que se nos adelantaron en el camino.  

El Día de los Muertos es una festividad que se celebraba antes de la llegada de los españoles. Hay registro que otras culturas  de Mesoamérica practicaban rituales donde celebraban el legado de sus ancestros. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. El Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte" (actualmente relacionada con "la Catrina", personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.

Después de saborear unos ricos tamalitos y un chocolate de leche asegúrate leer con tu familia el libro El Día de los Muertos por Bob Barner. Juntos en familia descubrirán lo mágico de esta celebración. Aquí les dejo una calaverita divertida en relación a la lectura. Recuerda que la lectura te da alas. ¡Nos leemos la próxima semana!



Estaba la calaca flaca

paradita en la esquina

esperando a Ariadna

para llevársela

con todo y mochila.



La calaca entonces

Le dijo a Ariadna:

“No te llevare, si

me lees una historia”

“No solo te leo una,

sino un montón”

dijo con valor

la líder en acción.



La calaca muy enojada

se aleja de Ejutla de Crespo

llorando a moco suelto

porque no escuchó

ningún cuento.



Ariadna en su afán

de hacerla sentir animada

de su morral saco

dos cuentos y una brazada.

La calaca tilica y flaca

pone mucha atención

sus ojitos se iluminan

con cada oración.



Desde entonces la calaca y Ariadna

son uña y mugre

son amigas de lectura

juntas leen muchas aventuras.



La calaca tilica y flaca

lee sin parar

de noche y de día

para aprender mucho más.



Sus demás amigas ya

son líderes en acción también

todas juntas leen

hasta cien novelas a la vez.



Gracias por leer

la lectura te da alas

no dejes de hacerlo

aunque te visite la calaca.


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