sábado, 12 de mayo de 2018

¿Y AHORA QUÉ HAGO?


Graciela Lecube Chavez

© 2018

Cuando era más chiquito
que chiquito -así como
un huevito- me sentí raro
en un lago bien tranquilito.

Sin saber lo que sentía
supe que era lugar seguro
alfombrado de caricias
que a mi solito pertenecía.

Sin poderme mucho mover,
dormí y nadé dando pataditas
creciendo como rey exigente
atento a lo que podía suceder.

Algo me decía "déjate llevar"
y obedecí, pero al ver una luz
que brillaba al final del túnel
donde flotaba, ¡empecé a llorar!


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