martes, 1 de agosto de 2017

QUÉ FÁCIL ES REÍR


Graciela Lecube Chavez

© 2017


Cuando no sé qué hacer
busco a quién hacerle cosquillas
sin pensar que pudieran volar sillas
o me hagan de algún modo padecer.
Me divierto con mi hermanita Ester,
que se tira al suelo histérica de placer
dando miles de pataditas y chillidos
atrayendo a nuestra linda mamá
que en el cuarto contiguo
se dedica con afán a coser.
Metida en el juego como otra niña,
es ahora quien nos hace cosquillas
hasta que no nos podemos mover,
los tres revolcados en el suelo
pasando un rato divertido,
y cuando curioso por el ruido
se nos une el gigante de papá,
riéndose también a más no poder
pienso que las cosquillas, lejos
de ser una molestia, son un buen
truquito que se debería promover.


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