martes, 22 de noviembre de 2016

ANTES DE TIEMPO


Graciela Lecube Chavez

© 2016



Un día me desperté
creyéndome "teenager"
con tantos signos 
faciales que me asusté.
Vello en el labio superior
y cerca de las orejas,
acné en las dos mejillas,
en la punta de la nariz
y en la barbilla también.
Papá me prestó su brocha,
una navajita filosa,
su espuma de afeitar
y orgulloso y emocionado
a ver qué cosa yo hacía
se acomodó a mi lado.
Yo estaba tan nervioso
que casi me rasuro un ojo
y cinco heridas comenzaron
a sangrar, pero nada mejor
que talco y curitas para
contener aquel error.
Mi perra ladraba confundida,
mamá se abrazaba a papá
y yo -casi hombre- me puse
como bebé a llorar.
Volví a la cama contento
de ser el niño que soy,
dejando para más adelante 
lo que no es mío hoy.