lunes, 11 de julio de 2016

La niña en tres miradas



I) En el desayuno sus ojos almendrados asoman tras el tazón, entibiando el día. Mientras desayuna calmando su sed después de una noche de cálidos sueños y de fantasías es una princesa con aroma a flores, leche y mantequilla.

II) Jugando corre al perrito y su risa fluye en forma cristalina, cuando con sus manos pequeñas, contra su pecho lo encarcela. Pide mimos para él y los comparte con ella, frunce el ceño cuando no lo logra y precipita su llanto de impaciente pedigüeña. Reclama mimos y brinda mimos con encantadora pureza. De pronto su atención, en otros juegos concentra. Y allí corre hacia ellos. Y el perrito tras de ella.

III) Desde mi corazón de la etérea huella de sus pasos entre los verdes senderos del edén, rescato la levedad que la identifica y el ave que trina desde el limonero, creando eco a sus risas. De su boquita rescato la ternura que se irradia del mismo modo que desde su mirada inquieta. Niña de cabellos ensortijados, colectora de luciérnagas, princesa de mundos de fantasías, protegida de los querubines, tierna y radiante muñeca.


María Magdalena Gabetta
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