sábado, 21 de mayo de 2016

CADA UNO A LO SUYO

Graciela Lecube Chavez

© 2016


Raulito pasó la tarde entera
viendo cómo unas hormigas
laboriosas iban y venían
cargando hojitas y piedras.
Nada las cansaba ni detenía,
ni las sombras de la noche
que sobre el patio caían.
Cuando fue hora de cenar
su mamá lo vino a buscar.
- ¿Qué haces?- preguntó.
- Nada, nada- bostezó.
- ¿Nada? Muy cansado te ves;
díme, díme cómo puede ser.
- Es más que sencillo, mamá...
ellas se agotan trabajando
y yo me agoto mirando.

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