lunes, 8 de febrero de 2016

El lunar de la cucaracha


Autor: Kevin Jared Martínez Márquez

©  2016

Cuento publicado en El Tentero




El sobrino del rey Leopoldo XI comenzó a caminar de un lado al otro. Impaciente y preocupado.
—¿Qué te sucede, José? —preguntó el rey a su sobrino.
—No lo vas a creer, tío… ¡Perdí a Gordita! —contestó el pequeño.
—¿A quién? —se extrañó su majestad.
—Perdí a Gordita, mi cucaracha.
—¡¿Es una cucaracha?! —se sobresaltó el rey—. Todo este tiempo creí que me hablabas de un perro.
—No tío, Gordita es una rechoncha cucaracha, la tengo desde hace dos años.
Su majestad se percató de la gravedad de la situación. Ordenó a todos en los alrededores que se presentaran de inmediato a las afueras del castillo, junto con las cucarachas que anduviesen por allí. En poco tiempo, cientos de miles de cucarachas rodearon el castillo cual alfombra llena de vida.
—¿Cuál cucaracha, de entre todas, es Gordita? —preguntó el rey a su querido sobrino.
El niño abrió sus ojos a más no poder.
—Aquella parece ser tu mascota —señaló su majestad con su índice lleno de relucientes anillos.
—No lo creo, está demasiado regordeta —advirtió el pequeño.
Las horas pasaban. Y nada.
En eso… —¡Allá está! —se alegró José—. ¡Es Gordita!
—¿Cómo lo sabes? —se sorprendió el rey.
—Mira tío… abre bien tus ojos: es la única con un bonito lunar.


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