lunes, 22 de febrero de 2016

El ladrón de calcetines


Autor: Kevin Jared Martínez Márquez

©  2016






—¡Nos han robado! —se escuchó. La abuela de María se había percatado de la desaparición del calcetín del alcalde de la ciudad. Se buscó el vestido del pie por todas partes. Toda la mercería se encontraba desordenada. Hilos, agujas y dedales los había doquier. El alcalde, por la mañana, llevó a remendar su calcetín de la suerte, pues quería deshacerse de aquel molesto agujero.
¡Entre nosotros hay un ladrón! exclamó un cliente al enterarse de lo sucedido.
—¡Tenemos que llamar a la policía! —aconsejó otro cliente.
—¡Debemos capturar a ese bandido! —estableció la abuela de María.
Enseguida llegaron los vecinos de los alrededores. Todos buscaron el calcetín. María se imaginó lo peor: «un monstruo terriblemente horrible devoró el calcetín y escapó de la situación, uno de esos chimuelos y con cuatro ojos».
¡Pulgas tiene el calcetín! —advirtió Iván, el hermano menor de María, al encontrar a su perro jugando con el calcetín del alcalde.
El ladrón de calcetines no se avergonzó, en vez de ello, prefirió ir en busca de sus juguetes para continuar divirtiéndose. Eso sí, María e Iván hablaron seriamente con Pulgas al día siguiente.