martes, 3 de noviembre de 2015

CONCIENCIA

Graciela Lecube Chavez

©  2015


Limpiando estaba yo
los pisos de la casa
a pedido de mi mamá-
sin ganas debo decir-
cuando tras una puerta
descubrí una cucaracha
de esas grandes que viven
cerca de los ríos y vuelan
con sorprendente señorío.
Pero ésta yacía inconsciente,
sus ojos hinchados, cerrados ,
como atrapada en la muerte.
Me agaché para verla de cerca,
y créase o no, ví en su carita
redonda la faz de Lea,
mi abuelita materna. Tranquila,
casi sonriente, como si estuviera
diciendo: "Sigue barriendo,
no te distraigas, muchacho,
haz tu tarea como si no existiera".