martes, 9 de junio de 2015

LA ARDILLITA “PLUS” ACTIVA


Graciela Lecube Chavez

©   2015


Había una vez una ardillita que se escapó
del hogar de una pareja que la quería domesticar
para ser la mascota de sus niños y con ella jugar.

De entre las doscientas especies de ardillas
que el mundo entero menos Australia conoce ,
hay una que despliega gran actividad corriendo
de aquí para allá en el área de su habitat.

Ésta es un remolino de cola larga y abultada,
ojos brillantes y cuatro dientes delanteros
lisos que no dejan de crecer porque con ellos
roe lo que le gusta comer: bellotas,  insectos,
hojas y flores secas, semillas, gusanos, ¡más
todo lo que encuentra en su corretear!

Un día, los niños que iban al Parque Uranos,
al verla notaron su modo raro de comportar.
Daba la impresión de... ¿cómo decirlo?...
estar borrachita, algo en verdad inesperado.

Al rato se tiró al pie de un árbol a descansar.
Algunos niños la rodearon mientras otros
corrieron en busca del grupo de estudiantes
de veterinaria a quienes saludaron al pasar.

Los encontraron en la alberca de pecesitos
de colores. Los futuros veterinarios aceptaron
el pedido de los niños y con ellos fueron
al sitio donde la ardillita dormía . Tan “ida”
la encontraron, que los jóvenes estudiosos
la auscultaron sin que ella lo notara.

Al ver residuos de fibras anaranjadas
en su hocico peludo - el grupo coincidió
en su diagnóstico: “Si la pobrecita
encontró una calabaza podrida y comenzó 
a roerla, se emborrachó bien borrachita 
con el jugo que tan sabroso le resultó".

“Ninguno de nosotros puede decir 
cuánto le tomará volver a la normalidad,
 pero esto no se repetirá, porque siendo
tan inteligente como es, de hoy en adelante 
será “plus” cuidadosa, sin dejar de ser 
lo que siempre fue: comilona y picosa".




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