martes, 17 de marzo de 2015

LA SUERTE DE LOS GORDITOS



Graciela Lecube- Chavez

 ©    2015
           
 
Yo nací gordito y cada uno en la familia reclamó
un rollito al verme dando pataditas en mi cuna.
Era divertido mirar a mis tías tan arrugadas hacer
muecas, besarme los ojitos y la punta de la nariz.
 
Crecí sin problemas, la cabeza cubierta de rizos
dorados, mejillas regordetas salpicadas de pecas,
haciendo ruido con mis dientes afilados que dejaba
a mis admiradores más divertidos que asustados.
 
Mis papás no tenían quejas de mi, fui estudioso
y aplicado, y ayudé a dos chicos a pasar de grado...
mi vida hubiera sido perfecta pero... el ser gordo
me empujaba tras una barrera ¡de dolor y tristeza!
 
El festejo tendría lugar antes de tiempo ... se armó
tremendo alboroto ... los rollitos del juglar parecían
rebotar de su disfraz... se oyeron voces de mando
y a los colados chillar al caer junto con la tarima.
 
Cuando la calma regresó a la escena se contaron
los heridos ... cinco adultos... quince chicos ...”¿Y el
juglar?¿alguien vio al juglar gordito?” “Sí, yo lo vi.
Es el único sin heridas. Claro, se salvó por gordito”.
 

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