martes, 10 de marzo de 2015

LA PUNTUALIDAD


Graciela Lecube Chavez

©  2015


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Un papá amoroso y dedicado habla a su hijo
sobre la importancia de respetar el tiempo,
basado en una experiencia de su juventud.
"Por perder el tren, llegué tarde al trabajo.
Era mi primer día y mi jefe no me creyó.
Desde entonces me regalo a mí mismo
media hora, para llegar a tiempo adonde
tranquilo y con buen humor deba estar,
y lo bueno es que nunca pasa sin notar".
El niño está ansioso de demostrar que
dispuesto está a seguir lo pregonado,
y pregunta: "Papi, ¿por eso Mami dice
que al que madruga Dios le ayuda?"

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