sábado, 9 de agosto de 2014

REMEDIO CASERO AL RESCATE


 
por Graciela Lecube-Chavez
 
 
©  2014


 
Si la pancita te duele por comer
más de la cuenta algo que te gusta,
no te quejes, aguanta y sonríe
rogando que no vuelva a suceder.
 
Nada te ayuda, hasta que tu mamá
aparece con un vaso en la mano
y te lo ofrece con todo el amor
que por su único hijo tiene:
 
– Pedrito, ¿recuerdas tu promesa?
Las promesas tienen memoria
pero como son buenas te piden
que tomes este remedio casero:
 
es sal y jugo de limón mezclados
en agua para tomar a sorbitos,
que te irá aliviando hasta poner
tu pancita a salvo de tu glotonería.
 
– ¡Era un pastel chiquito, mamá!
– ¿Comiste todo un pastel? ¡Hijo!,
como sé que lo volverás a hacer,
agua, limón y sal debes tener.
 
 

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