martes, 19 de agosto de 2014

¡QUÉ BURRADA!


por Graciela Lecube-Chavez


© 2014


En la clínica de la Doctora
Jeringa, cuya ayudante era
su hija, la coqueta Jeringuilla,
operaba el cirujano Bisturí .
Su especialidad era cambiar
el aspecto de todo animal
ansioso de mejorar. La moda
era la moda y ninguno quería
quedarse atrás. Por eso dijeron:
-Quiero acortarme el pescuezo
y un poco las patas también-
no fue otra más que la Jirafa.
- Yo me conformo con melena
a prueba de humedad- el León.
- Yo estoy cansado de mis rayas
negras- confesó la Cebra bicolor.
- Yo quiero rebajar los párpados
para verme y ver mejor- el Búho.
En eso entró llorando la Tortuga:
- Tantas y tantas arrugas tengo,
que cuando apenas me detengo
siempre me preguntan si soy
de la familia del acordeón-.
¡Y pasaron por la operación!
Pero ahí no acabó el problema,
porque se quejaban sin piedad
al sentirse más que perdidos
sin su auténtica personalidad.
El Burro, que estaba indeciso,
se caló los espejuelos, uno a
uno observó y para si concluyó:
"Todos se arreglan por fuera
ignorando su interior. ¡Y dicen
que Burro soy! Yo voy a mostrar
lo equivocados que están, y esta
noche misma me voy a purgar".


1 comentario:

Anónimo dijo...

ENSENAR HACIENDO SONREIR
ES MUY BUENO PARA LOS PEQUES.
MIS FELICITACIONES