martes, 22 de julio de 2014

LA ECONOMÍA RECICLADA



por Graciela Lecube-Chavez
 
©  2014
 


El edificio más alto de mi cuadra
es en el cual vivo con mis padres
 mi hermana mayor, Susana.
En el piso 41 vive con su gato
la viuda de un coronel, una dama
de pelo blanco con blusa de seda
gris y largo collar de perlas falsas.
Graduada en finanzas, envejeció
sin ejercer a pedido de su marido,
pero hoy instruye a las parejas
atrapadas en la economía sin eco.
Mi hermana es su alumna devota
y de ella aprendí a ir de compras
con una tarjeta los días de rebajas,
a comprar no lo que quiero sino
lo que necesito, a anotar lo que
compro y pagar a tiempo para
evitarme variedad de problemas.
Anoche, a la hora de la cena
con los míos a la mesa sentado,
pensé que la economía mala
es buena porque mis padres
salen menos y adelgazaron,
mamá no se pinta el pelo
y se ve más linda por eso...
¡Ay, sí! Que falte el dinero
para reciclar el progreso.