sábado, 3 de mayo de 2014

ALEGRÍA, ALEGRÍA



por Graciela Lecube-Chavez
 
©   2014
 

 
Si la luz del día mi cuarto iluminó
y mis ojos vieron su radiante esplendor,
qué alegría, alegría siento yo.
 
Si al abrir los grifos de la bañera
mucha agua limpia salió, qué alegría,
alegría mi cuerpo estremeció.
 
Si sigo recibiendo ropa limpia
y un rico desayuno servido con amor,
se lo debo a la alegría de Dios. . .
 
. . y si a salvo llego a la escuela donde
aprendo a compartir, leer y escribir,
la alegría me empuja para seguir.
 

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