jueves, 17 de octubre de 2013

Los músicos de Bremen



Reseña por Ariadna Sánchez


Al compas de las notas del violín, arrancamos este jueves musical. El cuento Los músicos de Bremen por Hans Wilhelm esta presentado por la Orquesta Son de Oaxaca.

El Maestro Esteban Zúñiga y sus compañeros tienen la sensibilidad para transmitir el ritmo a través de cada una de las piezas que interpretan llevando el amor por Oaxaca en las venas y en sus melodías. Deleitando a chicos y a grandes en cada evento que participan. La música como la lectura son alimentos que enriquecen el alma. Son de Oaxaca es reflejo de disciplina, amor por la cultura y de entrega. ¡Al son que me toquen bailo pero bailo mejor si Son de Oaxaca!

Hablando de música, la historia de hoy titulada “Los músicos de Bremen” se trata de cuatro animales: un burro, un perro, un gato y un gallo. Cada uno de ellos escapa de la muerte y la vejez.  El burro inicia su camino topándose más tarde con el perro. Al cual lo invita a ir rumbo a Bremen con la intención de ganarse ahí la vida como músicos. En el camino encuentran a un gato, de igual manera lo motivan a integrarse a la aventura. Por último, conocen a un gallo cerrando así el cuarteto.

Cae la noche mucho antes de que ellos puedan llegar a la ciudad. En medio de un bosque, los cuatro animales buscan donde alojarse. Ellos encuentran una cabaña habitada por ladrones. Entre los cuatro animales crean un plan para asustar a los bandidos.  Subiéndose uno encima del otro empieza la odisea. El burro rebuzna, el perro ladra, el gato maúlla y el gallo canta. Minutos más tarde, rompen el vidrio de la ventana asustando tremendamente a los ladrones. Los ladrones salen espantados de la cabaña sin intención de volver.  Con esta música tan dispareja los animales se apoderan de la cabaña y de la comida. Los cuatro animales dan un banquete que quedan listos para una siestecita.  No conforme con lo sucedido, los ladrones volvieron a la cabaña por el motín que habían robado. Los amantes de lo ajeno no contaban con el recibimiento que los astutos animales les tenían preparado. Los ladrones se asustaron más que la primera vez, así que decidieron no volver jamás. De esta manera el burro, el perro, el gato y el gallo hicieron de esa cabaña su lugar para vivir por lo que nunca llegaron a Bremen.

La moraleja de este cuento es que el lugar al que nos dirijamos es lo de menos, lo importante es encontrarse a gusto con uno mismo.  El viaje que emprendieron los cuatro animalitos fue la excusa para poder cambiar de vida.

A veces es necesario analizar nuestras vidas y preguntarnos hacia donde estamos dirigiendo nuestra existencia. Los cambios son positivos para crecer. Anímate a dejar atrás de lo que no te deja superarte. Recárgate de energía. Visualízate y emprende tu destino hacia una etapa llena de oportunidades nuevas. Recuerda que la lectura te da alas. ¡Nos leemos la próxima semana!


No hay comentarios: