sábado, 19 de enero de 2013

DE ACTUALIDAD



Graciela Lecube-Chavez

©  2013


Por ser la niña moderna que soy
corono a mi mamá la Madre # 1
al compararla con la mujer de hoy.
Su pelo fue y sigue siendo suyo
sin cambiarle su color, igual al mío.
Su nariz mantiene su dimensión;
sus labios no son de Angelina sino
los que Dios le dio (¡qué bendición!),
con sus senos chiquitos me alimentó
(que otras se los agranden pero ella no),
mi nombre en su piel no tuvo que tatuar
porque de mi no se va a olvidar.
Mi mamá huele a lavanda o a vainilla
nunca a bebidas que hacen cosquillas,
y el color de sus uñas no es negro,
verde, azul o amarillo... Si yo fuera
mi papá, le daría enseguida un anillo.

 

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