martes, 16 de octubre de 2012

NIÑO PRECAVIDO


Graciela Lecube-Chavez


© 2012



Jugando en el patio de la escuela
mis pantaloncillos de pronto sufrieron
un engorroso “malfuncionamiento”
y mi colita al mundo mostraron.

Los otros chicos se rieron de mi
apuntándome con más de un dedo;
yo me puse rojo tomate al sentir
vergüenza de lo que había pasado.


Perdí unos amigos, gané otros
después de tamaño sorpresón,

y gente que ni siquiera conozco
me regala pantalón tras pantalón.

De lana, de algodón, de pana...
cortos, largos, anchos, estrechos...
negros, blancos, rojos, azules...
jurándome estar bien hechos.

Yo los acepto muy complacido
sin poder confíar en ninguno,
por lo que prefiero mil veces
dormir en mi cama desnudo.