martes, 11 de octubre de 2011

ES MEJOR APRENDER



Graciela Lecube-Chavez
 
©  2011


 
 
Una semilla negra de sandía se topó
con una amarilla de melón un día,
y al tiempo una semillita apareció
que mucho a los dos se parecía.
 
En el huerto se hablaba de la extraña
familia que entre ellos vivía,
la que por estar segura de sus entrañas
con ningún vecino se inmíscuía.
 
Hasta que un día desaparecieron
sin dejar ni recado ni huella
y con ellos también se fueron
el Asombro, el Misterio y la Querella.
 
Atrás quedaron los culpables responsables
de esta poco sabia decisión,
los que al despreciar a los visitantes
se quedaron sin aprender de esta ocasión.
 
 

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