miércoles, 19 de enero de 2011

Un pollito enfermo



Érase una vez, un pollito enfermo

en un gran gallinero.

Un niño con su amor lo quiso cuidar.

Lo calentó con pañitos en una cajita.

Con cariño y con amor el pollito creció.

Y dejó el dolor del lento crecer.

Y en un gallo hermoso el se convirtió.

Un gallo colorado con grandes espuelas.

Y andaba en el gallinero

muy alegre con su:

¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí!

Persiguiendo a las gallinas.





Leticia Teresa Pontoni.

© 2010

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