sábado, 17 de julio de 2010

PARA DORMIR

Graciela Lecube-Chavez

© 2010


Anoche me fui a la  cama
sin tener sueño y me puse
a contar ovejitas: 1…2…3…
pero no logré lo que buscaba.

El tiempo lentamente pasaba
sin que las ovejitas ayudaran.
¿Saben por qué?  ¡Yo no sabía
contar después de cincuenta!

Y en la valla se amontonaban
esperando que otras llegaran,
y seguir saltando y corriendo
para que yo al fin dormitara.

Me puse a contar chanchitos
porque seguía igual despierto
y lo mismo pasó , porque 50
es 50 para ellas y ellos, igualito.
 

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