lunes, 19 de julio de 2010

País "Pura miel"


Serafina la pata, era glotonaza pero de los huevos de otras patas, sus paisanas del país “Pura miel” donde cómodamente viven patos y patos, tienen una laguna rodeada de árboles y juncos, en ella ellos hacen acrobacias y meten su pico para comer pececillos. Ahí abundan las semillas y los granos que son su exquisito alimento cuando toscamente caminan por su suelo.

Serafina es terrible, no puede con su obsesión de acercarse con sigilo a los nidos de sus paisanas y cuando no la observan o ellas abandonan el nido ¡zas! se traga el huevo preciado.

Es hermosa también, quizás la más hermosa de todas las patas de este país. Su buche adquiere un color amarillo pura yema, justo cuando comete este delito patuno. Ella nunca ha colocado un huevo y ya tiene cuatro años, es digamos una joven alegre, juguetona, despreocupada y a la laguna se acerca para nadar y lavarse su pechuga que está sucia y pegajosa. Sus paisanas no la quieren, pero a ella le da lo mismo.

Un día, al quinto año de nacimiento de Serafina apodada también “Purísima Buche” se le acerca un pato de pico negro y cola negra, pies bien anaranjados y de ojos cautivadores, color caramelo rojizo, llamado Hubás.

El la sigue va detrás y detrás. No la deja. Persiste. Cuando se va la laguna, él se tira y hace muchas gracias, mete y saca su cabecita, se zambulle y hasta juega con una pelota, que alguien la dejó. Ella lo mira.

Serafina abandona la laguna para ir tras los nidos de sus compañeras y él con su voz persuasiva la acompaña, diciéndole : - No lo hagas ya, deja nacer a los patitos, no seas mala. Contrólate criatura.

A Serafina le empieza a gustar Hubás, le atrae su mirada, sus ojos y esos pies palmeados tan bien torneados. Su andar pausado y seductor. Este encantamiento la cura de comerse los huevitos.

Luego un día de marzo construyen su nido, cerca a los juncales y luego de 28 días nacen cinco patitos, uno de ellos es “Feo”. A todos doña “Purísima Buche” los cuida con su abrigo y Hubás también los envuelve con sus grandes alas, hasta que por sí solos ya cubiertos de plumas emprenden una nueva historia. “Feo” es el último en abandonar la tutela paterna y materna porque fue el más delicado.

Hoy andan algunos en el país “Pura miel” gozan de su dicha y lejos de los cazadores. Y “Feo” ha emigrado a una alfúfera donde abunda la magia.

Julia del Prado (Perú)
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