sábado, 6 de febrero de 2010

LAS HORAS CUENTAN



Graciela Lecube-Chavez

© 2010


Somos del reloj sus manecillas,
que en primavera obligadas
estamos a saltar para delante
y en otoño brincar para atrás.
En este mareíto de horas
que vienen y van, perdemos
y ganamos sueño sin parar.
Esto nos tiene como locas
de tanto y tanto deambular,
y a nuestro dueño decidimos
sorprender con una ocurrencia
que no le iba a gustar: dejamos
de marcar las horas de golpe...
y con nosotras mucho se enojó
porque al perder el control
de lo que cocinando estaba,
el guiso de carne, cebollas
y papas, todito se quemó.

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