martes, 28 de julio de 2009

UN DÍA DE PLAYA

Graciela Lecube-Chavez

© 2009


Todo el invierno soñando
con la playa, voy a la cama
vestido con mi salvavidas
y casi me ahogo dormido
sobre las sábanas sudadas.
Soy el primero en despertar,
el primero de la familia
en meterme en el carro,
el primero en pisar la playa
y el primero en protestar
porque la tienen cerrada.
Al fin nos permiten entrar
y son tantos los bañistas
que nos cuesta encontrar
un espacio para todos, más
la hielera, las toallas, sillas,
juguetes inflados y sombrilla.
No hay espacio para el arsenal
de cremas protectoras, menos
para estirarme de cuerpo entero.
Es sólo una ilusión en medio
de la creciente confusión.
Y cuando a casa regresamos
enrojecidos, sucios de arena,
cansados, empezamos a hacer
planes para pasar otro día
en la playa con toda la familia,
la hielera y más sombrillas.

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