martes, 12 de febrero de 2008

LA PIÑATA

Por Graciela Lecube Chavez
(Copyright 2008) Todos los derechos reservados




Cuando los siete cumplí,
en alegre fila de amigos
con palo de varios colores
en la mano me pusieron y
a la piñata como loco le di.

Con los ojos vendados
mi turno ansioso esperé,
aunque fui el primero
en probar mi fortuna
por ser el homenajeado.

La enorme piñata amarilla
y verde era una estrella
llena de dulces y sorpresas,
regalo de mis dos abuelitos
ocultos bajo una sombrilla.

Con ansia nos turnamos
en romper esa maravilla
y cuando lo logramos,
sin importarnos la ropa
al suelo nos tiramos.

Mis amigos y yo silbamos,
gritamos, empujamos,
mucho reímos y gozamos
sin que nadie protestara
por ser como hermanos.

¡Qué lindo cumplir otro año
junto a la familia tan querida
rodeado de amigos y romper
una piñata, sin importar para
nada su forma o su tamaño!

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