jueves, 17 de enero de 2008

El Nido


Ilustración por Mara Price
Copyright 2006
Todos los derechos reservados

Poema de Juan de Dios Peza (1852-1910)
Copyright © Derechos reservados del titular

El Nido
Mira ese árbol que a los cielos
sus ramas eleva erguido;
en ellas columpia un nido
en que duermen tres polluelos.

Ese nido es un hogar;
no lo rompas, no lo hieras:
sé bueno y deja a las fieras,
el vil placer de matar.

8 comentarios:

Isabel Arraiza Arana dijo...

Muy lindo el poema y preciosa tu ilustración!

Mara Price dijo...

Gracias Isabel, Juan de Dios Peza es uno de mis favoritos, un poeta Mexicano.

Anónimo dijo...

La poesía yo la conozco de la siguiente manera:
Mira el arbol que a los cielos
su rama eleva erguida
y en ella columpia un nido
en el que duermen tres polluelos

Son hijos de un ruiseñor
que en la tarde enarbolada
y en la noche socegada
le canta en dechas de amor

Un rapasuelo
atrevido, inquieto y malo
ató una escarpia en un palo
para derrivar el nido

Ya lo alzaba con sus manos
cuando un enternecido pecho le gritó:
no lo rompas, no lo hieras
Sed bueno y dejad a las fieras
el vil placer de matar.

Mariana dijo...

La poesía yo la conozco por mi madre quien nos la recitaba a mis hermanos y a mi de la siguiente manera:

Mira el arbol que a los cielos
sus ramas eleva erguido
en ellas columpia un nido
en el que duermen tres polluelos

Son hijos de un ruiseñor
que en la tarde socegada,
en la noche, en la arbolada
le canta en dichas de amor

Ellos forman su tesoro,
y en el ramaje sombrío,
responden a cada pio, pio,
cual diciendo los adoro.


Un rapasuelo
atrevido, destructor,inquieto y malo ató una escarpia en un palo
para derrivar el nido

Ya lo alzaba con sus manos
cuando un enternecido pecho le gritó:

Los seres buenos cuidan los hijos ajenos como yo cuido a los mios.

Quisiera yo , que pasara si un ladrón así matara
a tus hermanos y a ti.

Ese nido es un hogar,
no lo rompas, no lo hieras
Sed bueno y deja a las fieras
el vil placer de matar.

Volvió el rostro con enojo
y con tristeza en la faz y un mar de llanto en los ojos dejo la escarpia y huyó.

10 de Octubre 2009

Anónimo dijo...

Mi padre LUIS FRANCISCO CABALLERO lo recita conforme lo escribió el autor:

Mira el arbol que a los cielos
sus ramas eleva erguido
y en ellas columpia un nido
en el que duermen tres polluelos

Quien los ve se maravilla
aire y luz les da el espacio,
y viven en un palacio
de escarcha, plumón y arcilla.

Son hijos de un ruiseñor
que en la tarde sosegada
en la noche, en la alorada
les canta endechas de amor.

Ellos forman su tesoro
y en el ramaje sombrío
responde a cada pío,pío
cual diciendo los adoro.

Un rapasuelo atrevido,
destructor, inquieto y malo
ató una escarpia en un palo
para derribar el nido.

Ya lo alzaba con sus manos
cuando enternecido pecho,
le gritó:"piensa en el lecho
en que duermen tus hermanos"

"Piénsalo un momento y dí,
qué hiciera yo, qué esperara
si un ladrón así matara
a tus hermanos y a tí.

Deja tales desvaríos
le dice: "los seres buenos
cuidan los hijos ajenos
como yo cuido los míos.

Ese nido es un hogar
no lo rompas, no lo hieras,
sé bueno y deja a las fieras
el vil placer de matar.

Anónimo dijo...

si,mi padre Luis Francisco lo aprendio en segundo grado de primaria. No se cual de mis hermanos o hermanas lo publico, solo queria decir que en la tercera estrofa, donde esta escrito " alorada ", es alborada, me imagino que se le fue la letra "b"

Anónimo dijo...

Que alegria encontrar este poema. Recordaba algunos versos de cuando lo aprendí en primaria.
Gracias por rescatarlo del olvido!

cintinati dijo...

Yo la recuerdo así:
Mira el árbol que a los cielos, sus ramas eleva erguido,
en ella se columpia un nido
en el que duermen tres polluelos.
Son hijos de un ruiseñor
que en la tarde sosegada,
en la noche, en la alborada
les canta endechas de amor.
Quien los ve se maravilla
aire y luz les da el espacio
y viven en un espacio
de esparto, plumón y arcilla
Un rapazuelo atrevido,
destructor, inquieto y malo
ató un escarpio en un palo
para derribar el nido.
Ya lo alzaba entre sus manos
cuando enternecido pecho
con gran tristeza en la faz
y un mar de llanto en los ojos
le dijo:
Deja tales desvaríos, los seres buenos cuidan los hijos ajenos
como yo, cuido a los míos.
Piensa un instante, y dí
qué haría yo, que esperara
si un ladrón así matara
a tus hermanos y a ti
Cada nido, es un hogar
no lo rompas, no lo hieras
y deja para las fieras
el vil placer de matar.